El camino espiritual del tantra

El tantra, al igual que el yoga, es un camino espiritual que nos guía hacia la autorealización. Si el yoga representa un camino desde el principio masculino, guiado por la consciencia. El tantra opera desde el principio femenino y está guiado por el corazón.
Este camino tiene muchas prácticas y modos de acercamiento. En mi caso, me inspiro en muchas corrientes diferentes como el budismo, el taoísmo, las prácticas de Osho o Ma Ananda Sarita. Más allá de mis referentes, también diseño y comparto prácticas de creación propia basadas principalmente en la danza meditativa, la respiración o la meditación.
«El amor es la fuerza que nos mueve a enfrentar nuestros miedos a transitarlos y liberarnos de ellos»
Abrir nuestro corazón nos ayuda a liberar nuestras cargas emocionales, a transmutar las heridas. La fuerza del amor nos llena de coraje para atravesar el dolor. Y así, en la medida en que vamos aligerándonos emocionalmente, vamos dejando caer los velos de la realidad, las proyecciones, los apegos y los miedos; y desde ahí, se abre una puerta a la presencia, a la coherencia y a la autenticidad.
«El tantra, la gestión emocional y el sentir del corazón, van de la mano»
En la medida que avanzamos en el camino del tantra y profundizamos en la conexión con nuestro mundo emocional, se abren las puertas de la gestión energética. El potencial de esta práctica reside en nuestra energía sexual la cual se convierte en una fuente de consciencia, de salud, de vitalidad y de éxtasis; más allá de las funciones básicas de reproducción y placer.
La vuelta a la unión, la vuelta a el amor con todos sus matices y manifestaciones posibles en nuestra experiencia de vida, es el filtro desde el cual gestiono mi vida. Son las gafas que tomo como referencia de hacia donde nos dirigimos. Es pues, el centro y la base de todo mi trabajo.