La visión del tantra es que abracemos todas las energías que habitan en nosotros/as. Así pues, la propuesta de estas meditaciones es la de canalizar las olas emocionales de una manera creativa. Este tipo de meditaciones tienen en común esa vuelta a la totalidad, y suelen durar entre 2-3 horas. Son una puerta a la liberación y a la expansión, sostenidas por la fuerza del grupo.

En esta meditación nos adentramos en un viaje por los diferentes estados emocionales del ser, pasando de un extremo al otro de la emoción. A lo largo de la sesión bailamos, gritamos, saltamos, lloramos, nos abrazamos, nos reímos y mucho más. Es una invitación a integrar todas las emociones, a vivirlas des del observador. La práctica nos permite aligerar nuestro cuerpo emocional, recuperar la vitalidad e incluso llegar a estados de éxtasis.

Con la misma visión de volver a la totalidad, esta práctica es un viaje musical y bailado en donde recorremos las diferentes dimensiones de nuestro cuerpo energético. Esta práctica es una forma divertida de integrar los arquetipos energéticos, de entender cómo afectan a nuestro día a día, de aprender a equilibrarnos y activar el flujo de energía en cada uno de los chakras. La danza, la respiración y la atención son los pilares de este trabajo.