Soy Coloma, nacida en Ontinyent (Valencia) en el 93, hija de Salvador y Montse.

En la foto, podéis ver a mi familia; mis grandes maestros, la mayor fuente de autoconocimiento a la que he podido acceder nunca.

De mi padre, recibo la determinación de ir a por lo que quiero cuando me lo propongo. Su energía me proporciona fortaleza, capacidad de transformar y un impulso creador. También inspira mi niña interior la cual es idealista, juguetona y asalvajada.

De mi madre, recibo una ambición por cambiar el mundo, de expandir la consciencia, de perseguir la verdad; un impulso a cuidar, una voluntad de servicio, recibo sutileza, suavidad e intuición; unas formas más refinadas, la casa en orden (aunque me es imposible estar a su nivel por mucho que lo intente).

Mi creatividad y autenticidad se despliegan cuando danzo; ahí me conozco, ahí me reconozco. Mi naturaleza es investigadora y profunda, y desde que abrí la puerta de la sanación en 2020, no he podido parar de investigar mis emociones, de poner luz a mis sombras y transformarlas en autenticidad. Siento la fuerza que me llega cada vez que me atrevo a sentir y así, tengo un compromiso firme de sanarme y amarme.

He experimentado con muchas maneras de sanación, con muchas terapias, con muchas personas que trabajan desde diferentes disciplinas y visiones espirituales. Además de recibir las sesiones, he dedicado mucho tiempo a la reflexión e indagación de las diferentes herramientas y a entender cómo ayudaban a mi proceso de sanación.

A día de hoy, he llegado a la conclusión de que, el trabajo esencial es el de soltar el control y confiar. Si nos permitimos transitar y sentir lo que llega, tenemos una gran parte del trabajo hecho, más solo nos queda ajustar nuestras acciones a lo que es coherente. Potencialmente, nosotros mismos somos nuestros mejores acompañantes.

En lo cotidiano, continúo siempre nutriéndome de sabiduría desde lo teórico y lo vivencial, guiada por aquello que se presenta en el camino y despierta mi curiosidad.