En este cambio de paradigma que expongo en la «Visión», las mujeres tenemos un rol de liderazgo. Este papel, implica reconocer nuestra naturaleza receptiva y sensible para inspirar al resto de la sociedad a que nos siga.

En este sentido, los círculos de mujeres tienen un papel clave de empoderamiento y toma de consciencia, pues cuando las mujeres se unen, su esencia amorosa se ensancha y la admiración mutua nos guía.

En los círculos trabajamos aplicando diferentes técnicas de conexión, compartir desde la escucha receptiva, la danza, la meditación o el ritual… Caminamos siempre en la dirección de honrar nuestra sensibilidad, trabajamos el amor propio y abrazamos nuestra naturaleza cíclica e intuición. Son espacios íntimos de nutrición, crecimiento personal y espiritual.